Una noche. Unas horas, música, y unas buenas amistades. Y algo cambia. Algo que no esperas, de repente todo desaparece. ¿Qué ha pasado?
La oscuridad se va, la sustituye la luz. Toda esa angustia, ese cansancio por todo, la negatividad... el sentir que nada tiene sentido. Simplemente, todo esto se va.
Esa sensación de felicidad, que tanto tiempo hace que no sentías, vuelve.
Tal vez este es el momento.
Tal vez he podido soltarme de las cadenas que me arrastraban hacia atrás, que no me dejaban avanzar.
Tal vez por fin se han ido los fantasmas del pasado, esos que tantas veces volvían, siempre en el peor (o mejor) momento, y que no me dejaban vivir. He dado carpetazo final al dolor, al sufrimiento. Esa inaguantable situación, ha dejado de aguantarse, y ha desaparecido sin dejar ni rastro.
Y aquí debería escribir que, así y todo, a lo que tanto me gusta referirme como "fantasmas del pasado", van a volver. Pero estoy convencido de que no. Esto es el cambio que esperaba, el que estaba decidido a tener.
Se acabó todo lo malo. La positividad vuelve a acompañarme por las noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario